Las autoridades de Irán ejecutaron a tres jóvenes, entre ellos un atleta de 19 años, tras ser condenados por su presunta participación en hechos violentos durante las protestas antigubernamentales registradas en enero.
Los ejecutados fueron identificados como Saleh Mohammadi, Mehdi Ghasemi y Saeid Davudi, quienes, según el Poder Judicial iraní, fueron hallados culpables de asesinato y de realizar acciones contra la seguridad del Estado. Las ejecuciones se llevaron a cabo en la ciudad de Qom.
De acuerdo con la versión oficial, los acusados habrían atacado con armas blancas a dos agentes de seguridad en distintos puntos de la ciudad el pasado 8 de enero, provocando su muerte. Las autoridades señalaron que los implicados confesaron los hechos durante el proceso judicial.
Los tres fueron condenados bajo el delito de “enemistad contra Dios”, una figura legal utilizada en Irán para sancionar acciones consideradas como amenazas contra la seguridad pública, el sistema islámico o el Estado.
El caso del joven atleta ha generado especial atención a nivel internacional. Organizaciones como Amnistía Internacional denunciaron que no contó con una defensa adecuada y que el proceso no cumplió con garantías básicas de un juicio justo.
Asimismo, la organización Iran Human Rights afirmó que las condenas se basaron en confesiones obtenidas bajo presunta tortura, lo que ha incrementado las críticas hacia el sistema judicial iraní.
Las ejecuciones se producen en un contexto de fuerte tensión tras las protestas de enero, que dejaron miles de muertos y detenidos, según distintas fuentes. Mientras el Gobierno sostiene cifras oficiales menores, organizaciones de derechos humanos advierten que el número real de víctimas podría ser considerablemente más alto.
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